miércoles, 26 de febrero de 2014

Divagues



Hoy divagaba,  asombrada
y veía súbitamente, 
en un remolino 
de imágenes desenfrenadas
sin dominio ni control,
imágenes desconocidas,
que rechazaba en mí.

Mis derroteros mentales,
me llevaron a lugares ignorados,
y me detuve en un oscuro páramo
en el cual, como pude vi, 
y asumí que allí habré estado siempre, 
sin saber que era ese mi lugar.

Se fugaban de mi mente, veloces,
las ideas de lo bueno que hubo en mí,
(si es que alguna vez lo hubo),
y tinieblas ominosas me envolvieron
y, de pronto, fui un espectro,
una sombra cubierta de dolor.

Es mi cuerpo entero un desorden;

enloquecidas sensaciones 
que me aturden, de las cuales 
no puedo discernir,
cuáles son las que me integran
y cuáles las ajenas que perturban 
mi existir.


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