Me siento una partícula distante,
y veo que hablo con otras partículas.
Horribles átomos en desorden,
que sólo causan anárquicas moléculas de dolor.
Corpúsculo diminuto, tal vez
imaginario, ¿somos materia?,
producto nebuloso de algo mayor,
que no hemos entendido hasta hoy.
No se puede discernir ni comprender,
a quien tampoco entiende,
y dos incomprensiones
se juntan para no entender.
Y así andamos por este misterio
sin saber nunca por qué,
mirándonos sin ver,
oyendo sin escuchar.
Confusión de confusiones
atraviesan a los dos
que intentan comunicarse
sin lograr tal intención.
La soledad se agiganta,
y la distancia también,
¿como pueden las partículas
este caos ordenar?
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