martes, 8 de julio de 2014
Vejez y amor
Sólo una vez en la vida,
cuando creí ya morir,
entregué mi corazón
en arrebato febril,
y ¡comencé a vivir!
¿Qué designio misterioso
trajo a mi vida el amor
cuando ya debo partir?
Y comencé a vivir,
cuando debía partir.
El mundo rió de mí
y de mi gran ilusión,
pero yo tan convencido,
entregué mi corazón,
pleno, lleno de ese amor.
Llegaron las predicciones:
"Esto no puede durar"
Sin embargo fue creciendo,
y para asombro de todos,
es tiempo de gran pasión.
Embriagados, delirantes,
pero felices sin fin,
vamos los dos a la muerte,
de la mano,
abrazados hasta el fin.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario