¿Qué
hacer?
Era
noche y mi mente afiebrada
se debatía en medio de su confusión.
Más
oscuro dentro
que el
mismo cielo,
negro el pensamiento.
La
angustia trepando
y
royendo mi pecho.
¿Qué hacer?
Hace años
que espero
y no
tengo respuesta
para
mis dilemas,
e
invariablemente,
no
hallo salida,
o no sé buscarla;
no
encuentro sosiego.
¿Qué hacer?
Ante
mi destino
ni
resisto ni lucho,
no me
queda resto;
ya me
agoté,
no
tengo más fuerza,
entrego
mis armas,
ya
capitulé.
¿Qué hacer?
De
nada ha servido oponerse
La
vida te arrolla
Te
amasa
Te
envuelve y mastica
Tritura
tus huesos
Y
luego escupe y entierra
La
vida y la muerte: ¡implacables son!
¿Qué hacer?
Estos
encuentros
adornan
mis noches
con asiduidad,
y aumentan
aquello
que me hace pensar
que estas
reuniones
deben acabar, dejar que fluya la vida
y...qué hacer, ¡nada más!
profundos encuentros, dadores de vida y alineadores al flujo de la vida
ResponderEliminar