lunes, 23 de febrero de 2015
Manantial de letras
La tarde está muriendo,
del pecho brotan palabras,
y el magín se desata,
por la mano del poeta.
Allá, aquí, lejos de su entorno
o en él inmerso, el poeta y su numen
se vuelven un solo ser;
las letras se van uniendo,
sobre el papel dibujadas
en una danza feliz,
intento de persistencia.
Hay un lugar y es secreto
desde donde mana el alma
despliega belleza y luz
o hace llorar de pena.
¡Es el éxtasis que llega
y se instala en plenitud!
¿Llora, ríe?
No importa qué le suceda:
aquí el poeta se explaya,
se amplía, crece y se agranda,
y emerge de sus miserias
o se sumerge en ellas...
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