jueves, 19 de febrero de 2015
Un freno al corazón
Una fiera enjaulada es el corazón
al cual intenta contener la razón.
Entre rejas de cuerdos pensamientos
se debate
y lucha hasta quedar sin aliento.
Se debate y combate,
y late y late, enardecido,
y resiste a su enemiga:
la sensatez.
Es que no hay enrejado suficiente
que pueda encerrar su sentimiento
más, por el contrario,
el pensamiento quedará preso
y el corazón seguirá libre,
y en vez de conseguir que cesen,
arreciarán sus emociones.
Ha habido intentos,
¡ay!, y muchos ha habido,
firmes pero fallidos;
el corazón no quiere rejas,
el corazón se resiste,
el corazón es origen
y fin de amor y coraje.
Por fin entiende la mente
¿es que de veras lo entiende?
y cesa en sus intentos;
el corazón late a prisa
y entonces, late contento,
se hincha con emociones
y reluce en tonos intensos;
tal parece que su brillo
traspasara el duro pecho.
Y el rostro se vuelve tierno,
la mirada se dulcifica;
bonhomia y calma habitan,
en el corazón ya libre,
dueño y rey de ese ser
que antes quiso ser su amo,
y ahora ha comprendido,
que ganó siendo su amigo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario