viernes, 21 de agosto de 2015
La vida es una flor
Hoy pensé que la vida
es una flor, bella, colorida, aromática.
Tiene tiempos de activa floración
y tiempos de intensa quietud.
Los inviernos despiadados
no arredran sus ciclos ni su función.
Tiene momentos marchitos
y otros, de belleza y brillo.
Cuando florece, exultante,
atrae, alegra, consigue adeptos.
Admira su fuerza de continuar
a pesar de todo, ciclo tras ciclo.
Vuelve a brotar y a abrirse
ofreciendo su hermosura.
Cada vez es nueva y fresca
y emana suave perfume.
Todo se rinde a su vista
Todo mejora en sus días.
También es delicada y frágil
y no admite malos tratos.
Sus pedazos, tristemente
en el suelo yacerán.
Suavidad y gran prudencia
son cuidados a tener,
con la vida y con la flor.
Hoy, de pronto he pensado que
la vida es una flor.
Que tanto se le parece
cuando veo su fragilidad.
Que es hermosa y pasajera
como toda flor lo es.
Merece más cuidado que aquel que se le daría
a la flor más exótica y rara.
Tan valiosa es la vida y tan poco
apreciada... ¡que se cuida más la flor!
Sin ver, que la flor renace con mucha facilidad
y que la vida no logra siempre,
su belleza renovar.
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