viernes, 20 de noviembre de 2015
Saliendo del desierto
Mis pasos me conducen, cuidadosos,
hacia otro oasis. Eso ansío.
Mi etapa en el desierto
ha sido ardua, cruel,
y tan reveladora.
Mis pasos, temblorosos, me llevan,
sigilosos, fuera del fragor
de mi desierto y de ese padecer.
Poco queda de quien fui
hasta el día que ingresé a ese
infierno propio.
Mis pasos, inseguros, más que antes,
me separan de la aridez vivida,
muy lento, en pequeño avance,
hacia lo que creo es un nuevo
oasis y ahora espero que no
sea un espejismo...
Mis pasos, los mismos que me
condujeron al desierto, ahora,
prometen llevarme a un descanso,
un recreo, un retiro hacia la paz
y la frescura de los buenos tiempos
de toda vida.
Mis pasos, esos pasos, los mismos
que me han llevado a lugares tenebrosos,
que me han puesto en el medio de la guerra,
que me han tirado al foso de los leones,
que me dejaron en manos impías,
esos pasos, ahora, me prometen un lugar
de descanso y de consuelo.
Mis pasos, ¿debo creer en el acierto
de su ruta?
He perdido la confianza, he ganado
muchas dudas, he cambiado
el horizonte y no veo por dónde voy.
Espero una senda que me sea propicia;
alegrarme una vez alcanzado el final.
Mis pasos me conducen y soy viejo,
aunque todavía pueda caminar;
he visto mucho y poco me ha gustado
lo que vi.
Voy cansado y ¿aún busco lo perdido?
Aquello que una vez creí tener,
sin saber tampoco si eso quise
o qué quiero encontrar
en este último camino a recorrer.
jueves, 12 de noviembre de 2015
Un desconocido conocido
Me incomoda mi nuevo ser.
Reconozco algo en él.
Ignoraba de mí, ciertas aterradoras
actitudes que me llevan al temor
de hacer algo irremediable.
Deseo dejar de ser
lo que antaño creí ser;
vivir no quiero de aquel modo,
y emprender este pedregoso
y áspero camino, lleno de espinas,
para salir de la agónica cobardía.
El contacto con la Naturaleza
me trae al bienestar, pero qué lejos
estoy de esa soledad consoladora.
Mis días citadinos enloquecen mi pensar
y mis sueños por las noches,
no dan sosiego ni paz.
Oigo a Bach y busco calma,
pero siento que su música
habla de mi desesperación;
más aún, me acompaña a permanecer
en este hueco de angustias que me inquieta
y me hunde cada día un poco más.
¡Siento su comprensión!
Tormenta indomable es mi vida
Ya no quiero soportar nada más
Mi paciencia se ha agotado
¿Es que he tenido paciencia alguna vez?
Tal vez he sido atemperada
y nada más. Y mi esfuerzo me agotó.
Mi mirada que antes fuera dulce
o así habría querido ser,
se ha vuelto dura y cruel,
y negros pensamientos anidan en mi mente
y llenan mi día de amarga hiel.
Derramo la crueldad en mi lento andar
Sigilo y astucia son mi nueva identidad.
Como estoy alerta, siempre quiero atacar
y elucubro oscuramente, que el ataque
externo debo evitar, y en eso estoy,
y por eso me anticipo en mi agresión.
¿Qué he de hacer con este nuevo ser?
No lo sé: siento que soy
un desconocido conocido,
que ha esperado agazapado,
que siempre fue parte de mí
y hoy, en mi vida impera
y todo mis actos gobierna.
Cuál de todos seré
Cuándo lo sabré
He de seguir esperando
Mientras viva cambiaré
En mil modos diferentes
Evitarlo es imposible
Mi vida me lo demuestra.
He de seguir esperando
en medio de los misterios
de este diario transcurrir.
miércoles, 11 de noviembre de 2015
Otras realidades, otros sueños
Por unos días, tal vez pocos,
(tengo esa ilusión),
he dejado la alegría a un lado
y la sombra me rodea
y sobrecoge.
Quiero gritar a los vientos
y decir cuánto pienso de mí
y de los otros, sin ambages
ni delicadeza alguna.
Brutal y cruel.
Tengo agarrotado el pecho y
enloquecida el alma
y sé que es así
pues no tengo paz:
con la alegría, ella se fue también.
Mis brazos duelen de tanto
contenerme,
mis ojos arden porque
no mana el llanto,
y quiero llorar, incansablemente.
¿Dónde ha ido mi armonía?,
me pregunto, y estoy inquieta,
sin escuchar respuesta alguna
que me satisfaga,
ni veo salida en estos días.
Otras realidades y otros sueños
me acompañan, y son mi pan amargo
¿Habrá algún vestigio de paciencia
en mí, que me sostenga
en medio de este torbellino?
¿Hacia dónde me lleva este estar
en el que no encuentro
camino ni guía
y la niebla me envuelve
en mi oscuridad?
Calle sin salida,
aporía de vida
una vez más
y vuelvo a pensar:
¿qué hago aquí?
Muerdo mis labios,
aprieto los dientes
hasta rechinar;
las manos se cierran,
el puño amenaza.
Todo en mí es guerra,
y parece ser
mi estado natural...
sábado, 7 de noviembre de 2015
Paso de furias
Días de ira me acompañan,
furia ciega es mi sentir,de piedad ni compasión
muy, muy dentro de mi ser.
¿Acabarán estos días
el desastre y la muerte
de mi pobre existir.
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