jueves, 12 de noviembre de 2015
Un desconocido conocido
Me incomoda mi nuevo ser.
Reconozco algo en él.
Ignoraba de mí, ciertas aterradoras
actitudes que me llevan al temor
de hacer algo irremediable.
Deseo dejar de ser
lo que antaño creí ser;
vivir no quiero de aquel modo,
y emprender este pedregoso
y áspero camino, lleno de espinas,
para salir de la agónica cobardía.
El contacto con la Naturaleza
me trae al bienestar, pero qué lejos
estoy de esa soledad consoladora.
Mis días citadinos enloquecen mi pensar
y mis sueños por las noches,
no dan sosiego ni paz.
Oigo a Bach y busco calma,
pero siento que su música
habla de mi desesperación;
más aún, me acompaña a permanecer
en este hueco de angustias que me inquieta
y me hunde cada día un poco más.
¡Siento su comprensión!
Tormenta indomable es mi vida
Ya no quiero soportar nada más
Mi paciencia se ha agotado
¿Es que he tenido paciencia alguna vez?
Tal vez he sido atemperada
y nada más. Y mi esfuerzo me agotó.
Mi mirada que antes fuera dulce
o así habría querido ser,
se ha vuelto dura y cruel,
y negros pensamientos anidan en mi mente
y llenan mi día de amarga hiel.
Derramo la crueldad en mi lento andar
Sigilo y astucia son mi nueva identidad.
Como estoy alerta, siempre quiero atacar
y elucubro oscuramente, que el ataque
externo debo evitar, y en eso estoy,
y por eso me anticipo en mi agresión.
¿Qué he de hacer con este nuevo ser?
No lo sé: siento que soy
un desconocido conocido,
que ha esperado agazapado,
que siempre fue parte de mí
y hoy, en mi vida impera
y todo mis actos gobierna.
Cuál de todos seré
Cuándo lo sabré
He de seguir esperando
Mientras viva cambiaré
En mil modos diferentes
Evitarlo es imposible
Mi vida me lo demuestra.
He de seguir esperando
en medio de los misterios
de este diario transcurrir.
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