sábado, 7 de noviembre de 2015

Paso de furias



Días de ira me acompañan,
furia ciega es mi sentir,
violencia fiera a flor de piel;
no más paciencia y suavidad
es mi sentir.

En estos días en que el enojo arrasa
podría matar, romper y destruir,
y nadie ni nada podría mi furia detener.
Es tal mi enojo, que me escondo
para no herir, y mantener a salvo
a quienes aún amo.

En este lapso de ferocidad
no puedo amar, ni recordar
quién es culpable y quién no lo es.
Todos, y yo también, somos el blanco
de este volcán abrasador.

Me veo inmerso en un vértigo
mezcla de odio y de placer:
Odio que alimenta mi violencia
Placer en descubrir mi gran poder.
¡Qué enorme tristeza! El odio puede,
el amor no...

En estos días he visto, en medio de
esta borrasca, todo mi alrededor,
y mis juicios son terribles,
y más aún, temibles de todo temer
No he encontrado una pizca
de piedad ni compasión
y he acabado con ellas
muy, muy dentro de mi ser.


¿Acabarán estos días
antes de perder mi ser?
Temo que esta tormenta
arrastre mi alma al abismo
y nada quede de mí:
sólo el rastro de mi hartazgo,
el desastre y la muerte
de mi pobre existir.

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