viernes, 11 de diciembre de 2015

Cubrir el sol



Bajo su luz impertérrita
se sienta el caminante agotado
y quisiera él ocultar su brillo
que ilumina su triste cansancio
y parece descubrir sus ocultos pensamientos.
  
Le parece una burla 
su resplandeciente brillo
y un insulto su presencia;
intruso de su oscuridad
invasor de sus secretas intenciones.

Todas sus miserias descubiertas,

¡y quisiera con afán ocultar todo!
Pero no es posible esconderse
con esa poderosa claridad
que todo lo descubre a la vista.


Quisiera ensombrecer su entorno

y que nada ni nadie viera su miseria,
ya que piensa cosas tan negras y terribles,
tan raras, tan hermosas, tan...suyas,
que se siente despojado en descubierto
bajo la luz de este sol tan indiscreto.

Teme también que al descubrir sus intrigas
los que lo aman huyan aterrados
y quede solo y desterrado
al quedar su tiniebla expuesta,
y reflejar y recordar la de los otros
que oculta se mantiene por temor.

Entonces quisiera ser tornado,
negra nube que ensombrezca el sol
y su brillo apague propiciando su escondite;
ocultarse en lejana cueva, y distante,
detener y aquietar los ríos de su mente
que perturban su alma y su vida
sin saber siquiera cómo hacerlo.

Todo hombre que habite en este mundo
tiene sombras y secretos innombrables,
y en la oscuridad se siente protegido
hasta de sus propios pensamientos-
Por eso ha de buscar la soledad
para encontrarse con la calma 
y sosegar su vértigo, luego volver
y caminar, como los otros, como si
no tuviera ni sombras ni secretos.

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