viernes, 23 de septiembre de 2016

Sentencia



Mucho tiempo ha pasado
hasta que al fin he sabido.
Mucho tiempo, demasiado
sin descubrir tus maniobras.

Mucho tiempo ha pasado
hasta que al fin he sabido 
qué demonio había sido
quien poseía mi razón
y habitaba en mi ser.

Quiero pensar de este modo
pues no puedo comprender
de qué otra manera pude
en tu oscura red caer.

Hubo una parte de mí 
que oscureció por completo
y obnubiló mi entender,
mi sentir, mi causa de ser.

Esclavizarme fue tu modo,
despreciar todo mi dar,
tirarlo como nonada,
y a mí, sabiendo, dejarte hacer.

Vi, anoche, en un sueño,
cómo había sido tu actuar
cuál tu efecto en mi alma,
cuál era mi destrucción.

En la corriente de vida
que recorría mi ser,
estabas tú, en el centro,
negro muro, mortal prisión.

Así, interrumpía mi vida
tu negra presencia en mí,
hacía que mi existencia
fuera sólo para ti.

Mas no era por tenerme
sino para deshacerme,
y así, en grandes destrozos,
mi vida dilapidaste
y yo, dejándote hacer,
trascendida por el muro
que interrumpía mi ser.

De pronto, anoche ha surgido,
la total calamidad,
ante el esfuerzo ciclópeo de alejarte
de mi vida, para siempre y en verdad,
entonces, vi lo visible, para mí oculto antes
aunque siempre estuvo ahí.

Vi, con deslumbrante luz,
los caudales de mi ser, derramados
con tus manos de una manera impía
y con inmenso placer:
¡Por fin tuviste en tus manos
alguien a quien deshacer!

No hay comentarios:

Publicar un comentario