domingo, 30 de octubre de 2016
El sonoro silencio
Héte aquí que he oído al sonoro silencio
y fue durante la noche y al amanecer,
cuando su estela dejaba para huir
despavorido, aturdido, vencido
por los atronadores ruidos del
devenir terreno.
Había estado complacido en
su grata compañía, envuelto
en su densa niebla donde nada
se veía y el alma sin un sonido,
su discurso elaboraba.
Ha llegado el nuevo día
y él, pronto se ha marchado
a recogerse en sus reinos,
reinos de cantos mudos,
imperturbable en su mundo,
de pensamientos ocultos.
Silencio, ansiado silencio,
¡cuánto añoro tu presencia!
Presencia que impone al
alma, el escuchar muy atenta
aquello que desconoce y que sólo
escuchará cuando en ti se sumerja,
si tal fortuna le toca en su mudo
transitar.
Ser inmóvil
Estoy pendiendo de un hilo
sin poder moverme más.
Mi cuerpo anda, come,
camina y duerme, pero mi
ser está inmóvil y estoy
sin estar, pues vivo sin tener vida
y no lo puedo explicar.
Los misterios de la vida,
los misterios de las muertes,
que son muchas, diferentes cada vez,
sin ser la definitiva: ¿qué es vivir sin vivir?
Tal vez ese ha sido mi estado
hasta que he podido ver,
siempre colgando de un hilo
y sin poderme mover.
Quizá esa sea la vida
y mejor ni indagar;
de todos modos no entiendo,
ni jamás voy a entender,
estoy pendiendo de un hilo,
ahora he podido saber.
Tal vez sea sólo un tiempo,
tal vez no me suelte más.
Ahora, sé que estoy colgando
y que no podré salir:
el hilo que me sostiene
me ata y detiene a la vez.
viernes, 28 de octubre de 2016
Tempestades
He sentido y padecido esta enorme
tormenta; rugiente, furiosa,
invade mi vida, por dentro
y por fuera: se inicia muy dentro,
entornos afecta.
Por dentro es horrible,
por fuera, lo ignoro.
¿Qué será de todos cuando
se retire?
¿Qué será de mí
después de su paso?¿Qué
habré aprendido, qué habré
perdido?, ¿ y qué se habrá roto?
¿A quién habré dañado?
Es como el vértigo de aquel tifón
que sacude el barco y su tripulación,
que da vuelta todo, que amenaza hundirse;
me siento escindido y caigo al abismo,
en ese abismo el cual soy yo mismo
en mi interior.
Quedo allí muy quieto, me escondo,
huyo, y en silencio, observo esa destrucción,
destrucción que causa
ese desenfreno de mi gran pasión.
Tempestad por dentro, tormento exterior,
torbellino negro que todo lo envuelve
y todo lo arrastra; que no se detiene,
que surge de pronto, que tal vez es breve
pero que revuelve lo que tuvo visos
de belleza, calma y seguridad;
que revela horrores,
que ensombrece todo,
que lo alumbra todo en su fugacidad.
Tempestad que arrasa y que luego
limpia.
Tempestad que acaba y trae
claridad.
Tempestad que todo lo viene a
cambiar.
Tempestad que nace muy hondo
en el alma.
Tempestad bendita: por ella empiezo
a ver.
Tempestad que impone la verdad
oculta.
Tempestad que rompe para
recrear.
tormenta; rugiente, furiosa,
invade mi vida, por dentro
y por fuera: se inicia muy dentro,
entornos afecta.
Por dentro es horrible,
por fuera, lo ignoro.
¿Qué será de todos cuando
se retire?
¿Qué será de mí
después de su paso?¿Qué
habré aprendido, qué habré
perdido?, ¿ y qué se habrá roto?
¿A quién habré dañado?
Es como el vértigo de aquel tifón
que sacude el barco y su tripulación,
que da vuelta todo, que amenaza hundirse;
me siento escindido y caigo al abismo,
en ese abismo el cual soy yo mismo
en mi interior.
Quedo allí muy quieto, me escondo,
huyo, y en silencio, observo esa destrucción,
destrucción que causa
ese desenfreno de mi gran pasión.
Tempestad por dentro, tormento exterior,
torbellino negro que todo lo envuelve
y todo lo arrastra; que no se detiene,
que surge de pronto, que tal vez es breve
pero que revuelve lo que tuvo visos
de belleza, calma y seguridad;
que revela horrores,
que ensombrece todo,
que lo alumbra todo en su fugacidad.
Tempestad que arrasa y que luego
limpia.
Tempestad que acaba y trae
claridad.
Tempestad que todo lo viene a
cambiar.
Tempestad que nace muy hondo
en el alma.
Tempestad bendita: por ella empiezo
a ver.
Tempestad que impone la verdad
oculta.
Tempestad que rompe para
recrear.
lunes, 24 de octubre de 2016
Mi rastro
En tanto camine, quedará mi rastro;
aunque corto trecho, dejaré la huella,
mis pasos dudosos pegados al suelo,
mis vacilaciones, mis miedos tal vez,
quedarán marcados cada vez que pise.
En ellas leerán cómo yo he sido;
mi camino dirá cómo lo he hecho,
dónde me detuve, cuál fue el tropiezo,
cuándo me he sentado,
cuándo he continuado;
si he avanzado o me he quedado quieto.
Lo que no dirán mis huellas,
aunque sean muy hondas,
cuánto he amado, cuánto he llorado,
cuánto he gritado, cuánto he reído;
no habrán de leerse mis tantos sentires
ni cuán hondos fueron, ahora lo sé
cuando ya no camino.
Al fin de mi historia, miraré
esas huellas y no veré en ellas
lo que otros vean:
sólo habré de ver cómo se marcaron,
por qué, cómo y cuándo; en ellas veré,
desde lejos, cómo terminaron.
No hubo respuestas que me explicaran
por qué caminé por esos lugares.
No las hay ahora, que ya no camino,
que no hago historia, que no siento nada
que estoy detenido, esperando otra senda,
esa sin retorno, que no deja huella.
domingo, 23 de octubre de 2016
Caminos recorridos
Como de una bella arboleda surgido
como de un camino sombreado y fresco
como de una orilla húmeda y verdeada
como de la vera de un transparente río.
Como de los brazos de mi amada salido
como de la mirada de mi niño prendido
como de la noche, con fuego abrigado
como de los brazos amados rodeado.
Como en las aguas tan limpias de un lago
como en la nieve tan pura y tan fría
como en el campo soleado y caliente
como en medio de un coro de silencios.
Así he sentido mi vida,
Así, esta mañana tan diáfana
Así ha volado mi alma hacia otros puertos
Así he partido, con ella, sin saber qué dejo ni si algo llevo.
viernes, 21 de octubre de 2016
Cadenas, cansancio, asombro
¡Ah!, me he dado cuenta
de que "ese" cansancio es,
porque llevo arrastrando grilletes
que yo mismo he cerrado
sobre mis tobillos.
¡Ah!, qué asombro he sentido
cuando los he visto en su real esencia;
cuando supe claro, de qué estaban hechos,
cuando he mirado de dónde proceden
y de pronto supe, cuándo los cerré.
¡Ah!, qué cansancio grave
el que me acompaña;
no existe reposo que lo desvanezca.
Puedo dormir días y estará conmigo
cual si no lo hiciera.
¡Ah!, qué eterno cansancio el de mi atadura,
qué padecimiento, qué tortura.
Intenté quitarlos, pero no he podido,
se cierran ceñidos como los he puesto,
sin saber qué hacía, allá, en aquel tiempo.
¡Ah!, cuando creo que al fin me he liberado
y los he quitado, siento, asombrado,
que siguen pesando tan firmes como antes,
allí, inamovibles, como un condenado
a condena eterna; así de constantes.
¡Ah!, cadenas que pesan, que anudan
que enredan; cadenas que agobian
y arrastran la vida cual si fuera un deshecho,
y eso es lo que he sido todo el recorrido,
¡cadenas que nacieron cuando he nacido!
¡Ah!, cómo no ha de estar,
siempre este cansancio, si su peso es grande
y su estar constante, y no me abandonan
ni al estar dormido, y aún así,
me impiden soñar libremente.
martes, 11 de octubre de 2016
Tirano
Tirano es, quien se apropia
de la vida de otro y logra someterlo,
más aún, logra convencerlo
de que todo está bien .
Tirano el hombre, tirana la mujer,
que, ciegos ante la vida ajena, no ven
otro ser, y menos aún, su valor,
sólo observan, cuánto es su poder.
Tirano aquel que pisotea
a quien le rodea y con
feroz garra, atrapa y aniquila, ávido,
toda forma de libertad.
Tirano, quien en nombre del amor
subyuga, domeña, suprime, doblega...
Tirano ese, que no tiene ojos
más que para sí y nadie más.
Tirano, voraz, avasallante,
engañoso, simula dulzura,
pero es implacable,
y siempre muy cruel.
Tirano, jamás suelta su presa
de ella depende todo su poder,
sin ella no es nada,
con ella es, como quiere ser.
Tirano, para ser,
necesita otro a quien someter
dominarlo todo pues está vacío,
sólo si pisa y domina, puede poseer.
Tirano, cobarde, violento, invasor,
no importa si es hombre o mujer,
si niño o mayor,
si es un tirano, como tal ha de ser.
miércoles, 5 de octubre de 2016
Seres que sufren
Tal es el sentimiento
que provoca la agresión,
que no nace del amor
sino del odio o del miedo,
que hace de quien agrede
un monstruo desatado
en su ira sin razón,
que es la inagotable
fuente de violencia
sin fin, contra un ser
elegido por ser fácil
de golpear, frágil
muy vulnerable.
Golpear con palabras
golpear con los puños:
¿cuál es la diferencia
si es ejercer la violencia
y someter al golpeado
hasta que pierda su ser?
Odio que halla un cauce
un arma, un ejecutor;
odio que busca una víctima
para aniquilar.
Odio que no se sacia
y que siempre cae
como un alud,
sobre el elegido
para doblegar.
Odio desatado
y bien dirigido;
siempre halla un débil
que no se defienda,
que sienta temor,
que se disminuya
y sea humillado
sin reaccionar.
Lazo perverso,
lazo desigual,
lazo que se anuda
con cada violencia
con más estrechez.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)