viernes, 28 de octubre de 2016

Tempestades


 He sentido y padecido esta enorme
tormenta; rugiente, furiosa,
invade mi vida, por dentro 
y por fuera: se inicia muy dentro,
entornos afecta.

Por dentro es horrible,
por fuera, lo ignoro.
¿Qué será de todos cuando
se retire?
¿Qué será de mí
después de su paso?¿Qué 
habré aprendido, qué habré
perdido?, ¿ y qué se habrá roto?
¿A quién habré dañado?

Es como el vértigo de aquel tifón
que sacude el barco y su tripulación,
que da vuelta todo, que amenaza hundirse;
me siento escindido y caigo al abismo,
en ese abismo el cual soy yo mismo 
en mi interior. 
Quedo allí muy quieto, me escondo,
huyo, y en silencio, observo esa destrucción,
destrucción que causa 
ese desenfreno de mi gran pasión.
  
Tempestad por dentro, tormento exterior,
torbellino negro que todo lo envuelve 
y todo lo arrastra; que no se detiene,
que surge de pronto, que tal vez es breve
pero que revuelve lo que tuvo visos
de belleza, calma y seguridad;
que revela horrores,
que ensombrece todo,
que lo alumbra todo en su fugacidad.

Tempestad que arrasa y que luego 
limpia.
Tempestad que acaba y trae
claridad.
Tempestad que todo lo viene a
cambiar.
Tempestad que nace muy hondo
en el alma.
Tempestad bendita: por ella empiezo
a ver.
Tempestad que impone la verdad
oculta.
Tempestad que rompe para
recrear.

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