jueves, 22 de junio de 2017

Lo nuestro, lo vuestro


Cada uno piensa que sabe lo propio.
No siempre es así, y siempre es poco.

¿Qué sabe un hombre de sí mismo
si no indaga en su interior?

¿Qué encontrará cuando busque
si no supiera buscar?

Es arduo penetrar la  oscuridad
sin lámpara ni guía.

Caminos desconocidos pueden
desalentar y llenar de cobardía. 

¡Siquiera se recordaran los sueños
en todo su mensaje y en todo su esplendor!

Siendo tan limitados, ¿se pretende
saber de "lo nuestro y lo vuestro"?

Se quisiera comprender del misterio
de la vida, la muerte; ¡qué atrevimiento!

Une a un hombre con el otro, el nacer y el
perecer, el errar y la ignorancia.

Siendo así la circunstancia del humano,
¿qué cosas, con tal ligereza, juzgamos?

Todo lo razonamos, creyendo que conociendo
no se oculta el conocer.

Indefinidos, indecisos, temerosos, intrépidos;
no importa el modo de ser que creamos poseer.

Parar, detenerse, pensar; no como siempre pensar,
obrar de modo distinto, conducirá a otro lugar.

Este hartazgo en el humano puede salvar su destino
si deja de ser aquello, que siempre ha creído ser .

Lo nuestro y lo vuestro, ilusas concepciones
de algo que no se sabe y por ello es inventado.

¡Cuántos rumbos novedosos para quien inaugura la página 
y descubriendo que es otro, en ella va a escribir!

No ha de ser fácil la empresa, pero siempre es posible
pues dentro, muy dentro está, todo lo que es menester.

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