lunes, 26 de junio de 2017
Quietud de a dos
Tardes quietas, manos unidas, ojos entrecerrados
atenta el alma, henchido el corazón.
Yacemos juntos, nuestros cuerpos
se comunican sin palabras.
Hay penumbras alrededor,
hay luz en nuestro interior.
Presencia muda tan elocuente
es nuestro amor.
Entrega y fusión sin efusiones;
hay comprensión.
Todo expresado a la perfección;
no necesita explicación.
Estamos enteros, tú como yo,
el uno en el otro, completos los dos.
Espiamos los rostros y hay en ellos luz;
todo un discurso de nuestro amar.
Son horas que pasan sin tiempos marcar,
son gloriosos lapsos de eternidad.
Esas tardes quietas... Tan intenso todo,
en la inmovilidad, en ese silencio que no
tiene igual.
Ansío el silencio, en total quietud,
que tan sólo surge en nuestra unión.
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