viernes, 20 de abril de 2018
Viajeros
Los viajeros de este mundo están cansados
de vagar sin rumbo cierto,
de equivocar los caminos y los modos de obrar.
¿Están buscando salida
hacia ese sitio que saben,
alguna vez existió,
del que se han extraviado?
Los viajeros de este mundo,
¿acaso saben adónde ir?
Cuando pequeños recordaron
que no era este el lugar,
el lugar tan anhelado,
y a la vez, han sentido ser buscados
por los que arribados están.
Un tirón, un empellón,
la caída, el resbalón;
todos los pasos son inseguros,
¿quieren evitarlo?, pues, caen y vuelven a caer.
Alguien los ha levantado una y otra vez,
¿hasta cuándo así ha de ser?
Por sí mismos, ¿cuándo lo harán?
Los viajeros de este mundo,
¿cuándo habrán de encontrar
esa ruta inconfundible
que los guiará hacia la luz,
confortará su existencia
y los tornará de nuevo
a lo que realmente son?
Por tan retorcidos senderos
sigue y sigue el deambular;
la noche se ha cerrrado
y no hay manera de ver
lo que no se quiere ver,
así los iluminare
el más refulgente sol.
Frío de muerte en la espalda,
y en la mente el horror,
horror de saberse muerto
aunque en vida se esté,
puesto que nadie despierta
para ver de una vez,
que este viaje se termina
y en desastre ha de acabar.
martes, 17 de abril de 2018
Vaguedades humanas
Vaga el humano, confuso,
desorientado, indeciso.
Recorre el camino con ansia
y no va a ninguna parte
mientras, su mente se tupe
y sus piernas se entumecen:
se arrastra más que camina.
Mira hacia atrás y se aterra:
todo es un gran desorden,
mil errores cometidos,
muy pocos son los aciertos.
Pasa el tiempo y no aprende,
ni solo ni acompañado:
es muy difícil hacerlo.
Cada mañana propone
planes de nuevos cambios
y al cabo del día comprueba
que ha vuelto a caer muy hondo
en sus repetidos yerros;
de nada sirve su llanto
luego del paso mal dado.
¿Por dónde está su camino?
Hace mucho se pregunta
y no halla una respuesta.
Sigue y sigue caminando,
el tiempo ya se acaba,
¿cuál será su referencia?
¿Cuál su verdad, su maestro?
Juntos o separados,
todos vagan los humanos
sin encontrar ese rumbo
que los vuelva al origen.
¡Ah!, si pudieran ver, ver ese gran destino,
ese destino buscado
por el que están caminando.
miércoles, 11 de abril de 2018
Una noche, ¿un sueño?
Hace muchos años, ¿soñé?
pasear en el aire, en algún lugar de Irlanda.
Asombro hubo en mí cuando desperté
aquí otra vez, tan lejos;
supe que había contemplado la aldea
en que mis ancestros nacíeron.
Largo a largo, de un lado a otro, en sutil vaivén,
transité, volando, a través de sus calles
siempre sin parar, sin retroceder ni girar.
Siempre iba hacia el frente,
No volteé detrás ni una sola vez
sólo a los lados, izquierda y derecha,
camino de piedra, redondeada,
brillante que yo no pisé.
De pronto, allí estaba: el roble, el árbol,
solo, en una esquina, final de mi viaje
poderoso símbolo, fuerte, vital.
Ancha su copa, ralo su follaje,
retorcidos troncos, nutrido su ramaje
al cielo dirigido, en victoria y verdad.
Qué sueño tan bello, único y real,
viaje al otro lado, donde el ser está;
¡qué difícil era de allí retornar!
Era el recorrido de mi vida toda
desde mi origen, adonde volví.
jueves, 5 de abril de 2018
Sombra siniestra
Aparece tu sombra
en el vano de mi puerta
y mi espina se congela,
me paralizo y tiemblo,
todo en el mismo acto
en el que allí te proyectas.
Es tu presencia ominosa,
desdichada, miserable;
a eso temo y me daña:
es entrar en ese estado
que tu sombra me produce,
sin poderlo remediar.
Quiero hallar la salida
a tanto pavor impreciso;
no sé bien a qué le temo
pero no puedo escapar
de esa influencia maligna
que en mí todo lo avasalla.
Pero bien sé que por mí, lo más temido,
es la respuesta que brota,
desconocida por mí,
ignorada y despreciable,
que no quiero más como acto,
del que luego me arrepiento.
Alejarme de esa sombra,
poner grande la distancia,
dejar de ser su espejo
en tan deplorables hechos.
Es todo lo que me queda
y eso es lo que haré.
Si tal victoria lograra
sería guerrero sagrado,
ungido con el coraje,
el amor y la decisión
de limpiar mi vida toda
para vivir en la luz.
Ayer, un amor tan puro me bañó con tal dulzura
que vi la luz del brocal
del pozo en que había caído; hoy, desde ese hoyo,
asciendo fresco y feliz,
me envuelvo y sigo subiendo
busco aire, lo respiro,
y así espero revivir.
¿La sombra?, se hunde en el fondo
y acecha...
domingo, 1 de abril de 2018
Salir de la borrasca
Finaliza este aluvión.
Comienza a imperar la calma.
De a poco se abre a la luz
el estado de mi alma,
cuando se aquieta el entorno.
Me pregunto otra vez,
cuándo estaré preparado
para otro fuerte tornado
que arrecie sobre mi día
y, soportarlo impasible.
Creí haber estado listo,
mas veo que lejos estoy de saber,
cómo capear temporales
que acaban rápidamente
con esta, mi falsa calma.
Ahora, en el silencio,
miro mi oscuridad:
me cuesta encontrar el hilo
que me conduce a la luz
al final del laberinto.
Mis odios han renacido,
mis rencores y heridas;
¡cuánto habré de demorar
en sanarme de las nuevas
si no olvido el pasado!
He caído otra vez,
pero me levantaré más pronto
pues estoy atento a ello,
no he de quedar en el suelo:
avanzaré por otro rumbo.
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