martes, 17 de abril de 2018

Vaguedades humanas


Vaga el humano, confuso,
desorientado, indeciso.
Recorre el camino con ansia
y no va a ninguna parte
mientras, su mente se tupe
y sus piernas se entumecen:
se arrastra más que camina.

Mira hacia atrás y se aterra:
todo es un gran desorden,
mil errores cometidos,
muy pocos son los aciertos.
Pasa el tiempo y no aprende,
ni solo ni acompañado:
es muy difícil hacerlo.

Cada mañana propone 
planes de nuevos cambios
y al cabo del día comprueba
que ha vuelto a caer muy hondo
en sus repetidos yerros;
de nada sirve su llanto
luego del paso mal dado. 

¿Por dónde está su camino?
Hace mucho se pregunta
y no halla una respuesta.
Sigue y sigue caminando,
el tiempo ya se acaba,
¿cuál será su referencia?
¿Cuál su verdad, su maestro?

Juntos o separados,
todos vagan los humanos
sin encontrar ese rumbo
que los vuelva al origen.
¡Ah!, si pudieran ver, ver ese gran destino, 
ese destino buscado 
por el que están caminando.

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