miércoles, 11 de abril de 2018

Una noche, ¿un sueño?


Hace muchos años, ¿soñé?
pasear en el aire, en algún lugar de Irlanda.

Asombro hubo en mí cuando desperté
aquí otra vez, tan lejos;
supe que había contemplado la aldea 
en que mis ancestros nacíeron.

Largo a largo, de un lado a otro, en sutil vaivén,
transité, volando, a través de sus calles
siempre sin parar, sin retroceder ni girar.

Siempre iba hacia el frente,

No volteé detrás ni una sola vez 
sólo a los lados, izquierda y derecha,
camino de piedra, redondeada, 
brillante que yo no pisé.

De pronto, allí estaba: el roble, el árbol,
solo, en una esquina, final de mi viaje
poderoso símbolo, fuerte, vital.

Ancha su copa, ralo su follaje,
retorcidos troncos, nutrido su ramaje
al cielo dirigido, en victoria y verdad.

Qué sueño tan bello, único y real,
viaje al otro lado, donde el ser está;
¡qué difícil era de allí retornar!

Era el recorrido de mi vida toda
desde mi origen, adonde volví.

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