sábado, 30 de mayo de 2020
No sé qué quiero saber
No sé qué quiero saber
ni qué debo preguntarme
pero sí sé que no encuentro
lo que de mí quiero ver.
Camino sin caminar
miro sin ver más allá
pues mis ojos miran dentro;
oigo lo que no suena,
casi no estoy respirando
y no ocupo un lugar.
Busco quién soy y qué soy
pero no sé responder;
me intriga la misma intriga
el misterio muy oculto
en el que tal vez yo vivo,
o es él el que vive en mí.
A veces siento que dice
"Aún no responderé"
Sé que si consiguiera
hacerle oír mi voz,
o si yo a él le oyera
con la debida atención,
tendría muchas respuestas.
Tantas palabras no entendería
y otras tantas serían misteriosas, secretas;
no alcanzaría a descifrarlas,
pero entre ellas, gustoso,
me sentiría, por vivir
en la compañía que busco
o en la ansiada soledad
en la que su presencia siempre está.
También dudo si no seré yo y otros,
que me habitan allí, en ese espacio
eterno en el que nunca he entrado
y en el que muero por entrar.
En el que siento haber estado
sin poder recordar cuándo y por qué.
En el que, si me dejo llevar
me encontraré, lo sé.
¿Cuándo soy y cuándo somos?
¿Cuándo ES y cuándo soy?
¿Cuándo habla por mi boca,
cuándo digo su verdad y no la mía?
Tengo dudas que son certezas
Mi silencio tiene voz
Mis ojos miran muy dentro
Mi pecho está lleno de vidas
Mi corazón piensa con amor.
Si quiero puedo volar,
puedo estar aquí y allá,
puedo ser ella y él;
puedo habitar en el cielo
y quemarme en el infierno
y seguiré siendo el misterio
que se me ha mandado ser.
Puedo dejar de pensar
y dejar que mi alma hable
puedo vivir y morir, y no ver
la diferencia.
Puedo ir, puedo volver,
puedo matar y ser muerto;
puedo sanar y brillar,
sucumbir en el desierto.
Puedo navegar el océano
sin tener embarcación
y puedo ser quien yo quiera,
cuando descubra quién soy.
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