viernes, 29 de abril de 2022

Homenaje

 

Hay momentos en el día

en que el alma 

detiene su andar y pide

recogimiento.

 

Tan especial instante

surge desde el interior,

suspende todo movimiento;

 la mente calla, 

escucha  en contemplación. 

 

Efímero momento,

fugaz conmoción,

sin embargo logra

un inefable cambio:

el ser se transforma,

asombrado, vislumbra

un brevísimo instante de

divinidad.


Ojos del espíritu,

visión del alma,

que la razón arrebata

y borra sin piedad;

tirano intelecto,

humano razonar.

 

Este homenaje a la eternidad

la vida sostiene, aun cuando sea

tan fugaz

en nuestro humano andar.

¡Tan inasible!

Pero, es tal su intensidad, 

que, como la respiración,

experimentarlo 

asiste a la vida para poder continuar.

miércoles, 27 de abril de 2022

Evocación

 

Cuánto tiempo ha pasado,

mi querido, mi amado,

mi amigo; compañero

de mi vida, guía de mis pasos,

maestro paciente.


Te has ido, has partido

de nuestro lado,

aunque tu espíritu permanezca,

extrañamos tu presencia,

tus pasos a nuestro lado;

largos paseos, silencios,

pensamientos encontrados.


Evocarte en este día

se me hace imprescindible,

escuchando con el alma

aquella música con que,

deleitándonos, nos acompañabas,

mientras con tu voz, apenas audible,

suave, comprensivo,

deslizabas esas sabias frases,

inolvidables.

 

¡Cuánto he aprendido de ti!

¡Cuánto queda aún por aprender!

Dejaste en mi ser

marcadas a fuego,

las enseñanzas,

anidadas en mi alma;

y es mi alma la que hoy 

te evoca y te reclama

que sigas acompañando

nuestra existencia.

 

Bendito seas eternamente.

Gracias por tu presencia

en nuestras vidas.

Caminemos siempre

juntos:

tu luz con nosotros 

nosotros en tu luz.

Creencia

Oh, creencia

que mi vida nutres,

iluminas, guías;

aumentas mi fé.

 

Espíritu eterno,

alma iluminada,

la creencia trae

la felicidad

de saberse UNO

con quien vida da. 


Creencia, que presto

acudes,

consuelas mi ser

y me haces ver

esa dicha grande

de pertenecer.

lunes, 25 de abril de 2022

Salir del letargo

 Letargo, pequeña muerte espiritual,

de las tantas que vivimos

sin morir;

el espíritu no muere, pero desfallece.

 

 Si  fuere vida latente

pero no lo es, ausente el espíritu,

como vivir una no-vida:

el letargo espiritual

deja sin vida el existir.


¡Despierta, ser!

Comienza a mirar

con ojos interiores.

Sabrás entonces, 

qué ciego estabas, 

ojos sin luz 

sin verdad ninguna.


¡Despierta! Ya no demores

Sal pronto del letargo;

estás agotado, sin sed de saber,

de amar, de crecer.

¡Despierta!

 

¿Quisieras vivir?

El alma no quiere

tan sola habitar.

Se marcha en las noches,

tarda en retornar...

Ahuyenta el letargo, 

espántalo ya,

que si más te tardas 

sin alma estarás,

buscando a tientas, densa oscuridad

Se siente uno mudo

taciturno, lento,

inmerso en negra viscosidad.

jueves, 21 de abril de 2022

¡Quién pudiera!

Quién pudiera escribir 

con bella elocuencia,

en lenguaje abundante,

jugando a pintar como en un lienzo,

sensaciones, emociones,

sentimientos; 

quién supiera expresar

esa belleza, esa luz,

esos matices, luces y,

esas tinieblas que, 

a veces, nos habitan...

 

Intuitivo, suave, delicado;

haya en cada frase, 

en cada palabra,

una caricia, una bofetada,

un disparo en el pecho,

una herida incruenta

pero dolorosa;

un brutal sacudón,

un cálido, tenue abrazo.

Tal vez, ¿por qué no?,

un dulce presagio del

amor deseado.

 

Quién pudiera decir

aquello que verdaderamente

oprime su ser,

que oscurece sus días

o que ilumina su alma,

pues quien de verdad vive,

todo y más, experimenta,

aun cuando no diga

aun cuando no pueda,

aun cuando no sepa

ante quién ni cómo expresarlo...

 

Quién pudiera, ¡ah!, 

quién pudiera;

solamente pido, 

palabras que sacien, 

que envuelvan,

que carguen de sentido el aire;

que traigan a la vida

un fuerte deseo de seguir viviendo

expandiendo el ser..