Cuánto tiempo ha pasado,
mi querido, mi amado,
mi amigo; compañero
de mi vida, guía de mis pasos,
maestro paciente.
Te has ido, has partido
de nuestro lado,
aunque tu espíritu permanezca,
extrañamos tu presencia,
tus pasos a nuestro lado;
largos paseos, silencios,
pensamientos encontrados.
Evocarte en este día
se me hace imprescindible,
escuchando con el alma
aquella música con que,
deleitándonos, nos acompañabas,
mientras con tu voz, apenas audible,
suave, comprensivo,
deslizabas esas sabias frases,
inolvidables.
¡Cuánto he aprendido de ti!
¡Cuánto queda aún por aprender!
Dejaste en mi ser
marcadas a fuego,
las enseñanzas,
anidadas en mi alma;
y es mi alma la que hoy
te evoca y te reclama
que sigas acompañando
nuestra existencia.
Bendito seas eternamente.
Gracias por tu presencia
en nuestras vidas.
Caminemos siempre
juntos:
tu luz con nosotros
nosotros en tu luz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario