Letargo, pequeña muerte espiritual,
de las tantas que vivimos
sin morir;
el espíritu no muere, pero desfallece.
Si fuere vida latente
pero no lo es, ausente el espíritu,
como vivir una no-vida:
el letargo espiritual
deja sin vida el existir.
¡Despierta, ser!
Comienza a mirar
con ojos interiores.
Sabrás entonces,
qué ciego estabas,
ojos sin luz
sin verdad ninguna.
¡Despierta! Ya no demores
Sal pronto del letargo;
estás agotado, sin sed de saber,
de amar, de crecer.
¡Despierta!
¿Quisieras vivir?
El alma no quiere
tan sola habitar.
Se marcha en las noches,
tarda en retornar...
Ahuyenta el letargo,
espántalo ya,
que si más te tardas
sin alma estarás,
buscando a tientas, densa oscuridad
Se siente uno mudo
taciturno, lento,
inmerso en negra viscosidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario