viernes, 29 de abril de 2011

Amaneceres

La quietud y la luz tenue de la mañana
ponen luz, y puedo ver en mi interior.
¡Paz a mi atormentada vida!
¡Orden a mi turbulenta mente!
Y no encuentro en estos tiempos
un lugar donde abrevar.

Son los hechos que se muestran, impiadosos,
los que agobian mi existir.
Es la bruma de lo ignoto,
lo que está por suceder.
Lo incierto y desconocido, más aquello ya pasado,
lo que agobia mi existir.

¡Cuánta angustia, cuánto miedo!
¡Cuánta prueba por pasar!
Mi cuerpo ya está cansado;
¿Dónde podré reposar?
Me pregunto cada día
si faltará mucho más...

¿De dónde obtendré la fuerza
para seguir caminando?
¿Quién empujará mi día
motivando mi deseo de existir?
Sólo yo puedo saberlo;
nadie más me lo dirá...

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