Desearía poder contar, la historia de mi vida
de un tirón, como un genial cuento de Poe
y como tal, de terror me llenaría al recordar sus etapas
desatando mil demonios que de nuevo atacarían sin piedad.
Evocar y confrontarlos, son dos acciones muy lentas,
que demandarán momentos de profunda reflexión;
liberar mi interior, del peso que lo comprime,
aquél que desde tan hondo, pugna por ser conocido, empujando hacia fuera,
como un arcón rebosante de secretos a punto de revelar,
que , inevitablemente soltara, para no estallar.
Imágenes vivas, palpables, vuelven a mi hoy,
buscando corporizarse para tener su lugar y de nuevo esclavizar,
llenando mis días con negras sombras, amenazantes,
pues quebrarán este frágil logro de serenidad.
Conseguir equilibrio entre todas ellas,
es hoy mi tarea principal,
ya que de ello depende mi deseo de vivir
encontrando en mí misma el arte de embellecerlo.
Flojera y fortaleza, dos caras de un mismo ser,
que empujan y retrasan en alternancia sin fin;
cuando mis fuerzas se van, todo me abate, y no puedo más seguir,
cuando soy fuerte otra vez, me veo capaz de triunfar.
Es constante este vaivén y los viajes son eternos;
la búsqueda nunca acaba, y nunca se va a acabar
si quiero ser cada día, una viajera exitosa, y continuar caminando
en las rutas que el destino ya dibujó para mí.
Paso a paso, andando lento, la historia habré de escribir
días negros, días claros, los habré de construir
Con los mejores propósitos, como vengan, viviré, escribiendo con mis actos la historia de mi existir.
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