lunes, 2 de diciembre de 2013

Ternezas y arrumacos


Anhelo perenne 
Un mimo suave
Ofrece todo
Por un halago
Entrega su alma
Nada escatima
A una dulzura
No se resiste a las caricias.

Si el hombre dice
Ella escucha
Saber demuestra
Ella le adora
Muy suave inclina
Su alma rendida
Ante lisonja sabia, oportuna
Brilla en su cara "ese" resplandor.

Ofrecen todo
No ceden nada
Pero seduce su tierno hablar
Frases galantes
Caricias diestras
Promesas grandes
Todo un cantar
Ella, se siente musa. 

Manos que rozan
Brazos que abarcan
En él es todo 
Y no dice nada
Tan sólo toma
De sobra sabe
Todo el camino
Arrolla, seguro de encontrar.

Mira a los ojos
Muy cerca el rostro
No hay resistencia
El triunfo es suyo
No queda resto
Ni retaceo
Reina sobre ella
Completa toda la posesión.

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