jueves, 5 de junio de 2014

Avatares



Los tiempos nos llevan en un Carnaval enloquecido.
La vida nos pone vestimentas ridículas.
Es ineludible: el disfraz somos nosotros.
Nos lo  quitarán, quizás, cuando muramos...

El largo desfile de máscaras, a veces siniestras,
arrastra la vida por oscuros vericuetos
y nos sorprende con encantos y luces,
repentinos, deslumbrantes, enceguecedores
y esos resplandores, nos hacen olvidar
dónde estamos y de nuevo, en medio
de esa romería, se hallan las monstruosidades,
y evitan el olvido, y la vida nos arrastra 
y no somos sino enmascarados seres en pos
de un lugar entre las luces y el placer,
y buscamos, todo el tiempo, quiénes somos.

Saltamos y huímos de lo horrible,
pero siempre nos alcanza.
¡Oh! ¡Máscaras aterradoras!
¿Cómo hacer para no verlas? 
¿Y si fuéramos nostros?
Nunca vimos las caretas que portamos.

Un lugar de luces y placer... lo buscamos. 
¡Soñamos! y mientras, avanzamos
en esa extraña, incesante caravana.
 
¿Qué haremos con el disfraz asignado,
ese, que cada uno calza a su medida?
Porque, no creáis ni por un instante,
que es casual el traje que llevamos...
Tal vez, alguien sabe adónde irá
cuando muramos...Y sólo entonces,
seremos quienes somos sin saberlo.

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