Limpieza y desapego
No te imaginas cuántas cosas "he arrojado" de mí.
Afortunadamente, el hecho de saber que
ya no se es dueño del mundo,
hace que inclines la cabeza, obediente,
y camines sigiloso, con cautela,
y no llames la atención de los dioses,
para que éstos no te miren
y te fulminen con otro destino peor.
Si te vieran orgulloso y aguerrido,
de inmediato tendrías tu penitencia,
que, viniendo de los dioses,
no es poca, ni fácil de acatar.
Así que a caminar con cuidado
que el destino implacable te vigila
esperando el descarrío,
para enviar la corrección.
No hay comentarios:
Publicar un comentario