domingo, 15 de junio de 2014

Insondable



¿Qué lugar hay más oscuro
que el interior de uno mismo?
Aventurarse en sus abismos
es indicio de coraje y de audacia,
y de imprudencia también,
¿quién sabe qué encontraremos?

Son pocos y muy breves los  instantes 
en que estamos inmersos en sus honduras,
sobrecogedores o deslumbrantes,
y salimos derrengados o triunfantes,
según el fruto de tal riesgosa visita,
y de qué ha sido vislumbrado.

¿Somos inconcientes del peligro?
No sabemos que éste exista.
Somos atrevidos en el viaje,
somos incautos, e ignoramos todo.
Ni siquiera desciframos el misterio descubierto,
si es que algo destapamos.

Tal vez nos deja, la misma ignorancia,
salir indemnes, a veces, de este viaje.
Otras veces, emergemos ¡tan heridos!
¡Hemos percibido algunas realidades!
Entonces, ¿cómo continuar esta vida
con la novedad revelada?

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