lunes, 5 de enero de 2015

Cada mañana


Cada mañana despierto al nuevo
día, me sorprende la novedad de estar;
tomo conciencia de la vida y
de las tareas que por mí esperan
y también el enorme desafío
de saber cómo emprenderlas.
 

El héroe que en mí habita,
se despega de la almohada
y se apresta con coraje a la batalla diaria,
a ser un Hércules, y esta vez,
sin ayuda de Atenea.

Pido a los cielos asistencia
en este nuevo trance que me toca,
pido paciencia y prudencia, pido fuerza,
un poco de afecto y un abrazo,
tal vez una flor y una mirada comprensiva.

Me figuro ser el héroe de mi vida
y por eso recuerdo aquel otro;
por los trabajos, las luchas,
la imposibilidad de desertar
y el mandato implacable del destino.

Y ahora que lo pienso, ya despierto,
y dispuesto a enfrentarme a lo que viene,
quizá hoy también me ayude,
igual que a él lo ayudó a triunfar,
aquella sabia diosa del Olimpo. 

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