lunes, 5 de enero de 2015

Escrituras y dudas



Escribo sin mirar la medida
No mido tampoco si hay sentido
A tontas y tropezando, sin saber cómo
Igual escribo, y aseguro que no sé
por qué lo hago.

Tal vez las palabras no me alcanzan
No sé cómo decir lo que me pasa
Y al escribir me sientro extraño
Igual me expreso, y como puedo lo hago
aunque sienta que no es suficiente.
  
Tiene recónditos secretos
el interior profundo, el mío y el de todos,
y se hace muy arduo el comprender,
indagar o penetrar en sus misterios 
y ni hablar, el acceder a ellos.

Cuando leo lo que otros han escrito,
grandes poetas o grandes pensadores,
me siento atrevida, imprudente e
insensata, al punto de llenarme 
de vergüenza.

¿Es pura intuición lo que me guía?
Confío en el alma universal
y en que algún poeta, de mí
hace fluir mi escritura y mi letra guía, 
mientras me hace compañía.

Hace un tiempo he entendido
que lo escrito no me pertenece
y que, una vez escrito
es de quien lea y se sienta comprendido
en sus palabras, sentimiento o circunstancia.

¡Oh! Y ahora que lo pienso
¡qué enorme tarea la del poeta!
(yo no soy tal),
la de ser voz del interior y el alma
desde donde todo mana.

Que no termine la bondad 
de los poetas que vienen a guiar
mi mano y a dictarme las palabras;
sin ellos moriría, y mis ansias, para siempre,
me quitarían la paz y la armonía.
 

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