viernes, 21 de octubre de 2016

Cadenas, cansancio, asombro



¡Ah!, me he dado cuenta
de que "ese" cansancio es,
porque llevo arrastrando grilletes 
que yo mismo he cerrado 
sobre mis tobillos. 

¡Ah!, qué asombro he sentido
cuando los  he visto en su real esencia;
cuando supe claro, de qué estaban hechos,
cuando he mirado de dónde proceden
y de pronto supe, cuándo los cerré.

¡Ah!, qué cansancio grave
el que me acompaña;
no existe reposo que lo desvanezca.
Puedo dormir días y estará conmigo
cual si no lo hiciera.

¡Ah!, qué eterno cansancio el de mi atadura,
qué padecimiento, qué tortura.
Intenté quitarlos, pero no he podido,
se cierran ceñidos como los he puesto,
sin saber qué hacía, allá, en aquel tiempo.

¡Ah!, cuando creo que al fin me he liberado
y los he quitado, siento, asombrado,
que siguen pesando tan firmes como antes,
allí, inamovibles, como un condenado
a condena eterna; así de constantes.

¡Ah!, cadenas que pesan, que anudan
que enredan; cadenas que agobian
y arrastran la vida cual si fuera un deshecho,
y eso es lo que he sido todo el recorrido,
¡cadenas que nacieron cuando he nacido!

¡Ah!, cómo no ha de estar,
 siempre este cansancio, si su peso es grande
y su estar constante, y no me abandonan
ni al estar dormido, y aún así,
me impiden soñar libremente.

1 comentario:

  1. Genial!!!
    Enorme contenido!!
    Me gusta mucho
    Descripción perfecta, bella y exacta de una vida

    ResponderEliminar