sábado, 10 de diciembre de 2016

Diálogo con el alma



¿Dónde estás, mi alma?
¿Te cubre el dolor?
¿De mí te ocultas?
¿Fuiste hacia otros tiempos?
¿Cuándo regresas?
¿Esperas que mi cuerpo
se vuelva hacia ti
en ti encuentre, de nuevo,
alegría de vivir?
Tú, alma eterna, no entiendes
de llantos; para ti todo es luz.
Los lloros y ayes son sólo de humanos.
Las penas por las venas van,
el alma, sólo está en la luz
luz del infinito y del eterno amor.

¡Oh, bella alma mía!
Retorna, ven pronto,
dame tu luz, tus primicias,
y la buena nueva de tu eternidad.

Desde allí me observas
con amor paciente:
estás esperando que vuelva
hacia ti, mis ojos cansados
de tanto llorar;
que seque mi llanto
y con nueva esperanza
te deje entrar, llenarme de amor
de vida y de paz;
que diga en voz alta:
¡Ven! ¡Quédate conmigo!
Tráeme tu gracia, tu luz,
y ese toque innegable
de la eternidad. 
 
 

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