martes, 29 de agosto de 2017

Oportunidad de vivir


Afortunado soy por todo
lo que recibo en mis días
Oportunidades innumerables
de cambio, en medio del asombro
Bellas personas que bendicen
mi vida, incontables, olvidadas, recordadas
Momentos de amor y también de desamor
que me enseñan su valor.

Disgustos y desafueros, fieros desafíos,
que me quitan del centro
Reflexiones posteriores, largas, difíciles,
en las que lo recobro
Aprendizaje constante, solo o acompañado,
con amor y sin él
Odios que avanzan y se apoderan 
de los tiempos; todo lo ensombrecen. 

Vida, misteriosa vida, poderosa;
asustas y atraes a  la vez.
Eres inapelable y  gobiernas todo:
nada se puede planear.
Perdido voy por tu senda, buscando,
aunque crea conocer, intentando acertar.
Sorpresa tras sorpresa, nunca es igual:
demandas constante atención. 

Eres la oportunidad, una sola,
una vez, eres para cada uno especial.
Vida, guardaré calma:
si no la halla el cerebro la encuentra el alma.
Oportunidad de entrar en la luz
y no extraviarse jamás.
Ser que encuentra su ser
en esta única ocasión.

jueves, 24 de agosto de 2017

Actualidades

Qué horrible sensación de banalidad
te rodea por doquier
Qué horrible certeza de soledad
en tu modo de vivir
Qué falta de comprensión
cuando viertes tus palabras.

Qué sordera mental en tu
entorno más próximo
Qué confusión y torbellino
de vidas torturadas
Qué profusión de rencillas
y desórdenes individuales.

Qué avalancha de proyectos
de mentes perturbadas
Qué búsqueda errónea,
cuánta desorientación
Qué cantidad de rupturas
y ninguna conciliación.

Qué caudal de agresiones,
de ofensas y dolor
Qué desperdicio de vidas
sin comenzar a vivir
Qué pueblos desordenados
sin saber dónde emigrar.

Cuánto dolor en el mundo
sin poderse consolar
Cuánta pena derramada
sin calmar
Cuánta infancia desolada
sin conocer el amor.

jueves, 17 de agosto de 2017

Cuando no soy


No soy cuando soy:
soy cuando no soy.
Mi ser explaya su ser
cuando me desvanezco,
o no dirijo ni impogo mi proceder;
dejo que todo me trascienda
sin hacer esfuerzos 
en contra o a favor.

No soy cuando soy;
soy cuando no soy. 
La luz desconocida,
la esencia verdadera,
la que no había visto
y tanto me cuesta ver;
esa se vislumbra cuando
no soy para ser. 

No soy cuando soy,
soy sólo cuando no soy,
cuando dejo el soy de lado
y veo cuánto es todo lo
que no soy. Es inmensa
la visión, todo es fuera
del soy sin límites,
para ser en plenitud.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Grandeza, humildad


¿Cuál es la diferencia entre grandeza
y humildad?
Cada día me intriga más; aprender 
cuál es el límite y si entre ellas lo hay.

¿Cuándo me anulo o me degrado?
¿Cuándo soy grande, pues no me afectan
ofensas ni desprecios? Ni los siento
como tal. He aquí el enigma.

Hace tiempo que lo indago,
no he llegado a saber qué
hace humilde: ¿es la grandeza 
o lo hace la humillación?

Uno entiende las palabras
según la cultura en que crece;
lo que en mi pueblo es ofensa
en otros sitios, honor.

Se dice que ser elevado,
grande de espíritu y moral,
te convierte en portador
de esa serena grandeza.

Otros lugares del mundo
no le llaman de este modo;
sólo dicen: Es santo, compasivo
y muy paciente.

Allá, en otros horizontes,
se dice de ellos, humildes;
en otros rincones lejanos
sólo se disfruta con ellos. 

Mientras, en algunos lugares
dirían, es un fracasado, un perdedor;
nada se anima a enfrentar
ni tiene agresividad: ¡este jamás triunfará! 

Entonces, ¿cuál es cuál?
Dependerá del lugar
donde te toque nacer
y de allí, vendrá el saber.

Los momentos de la pena

Quiero decir cómo se siente
la pena cuando los amigos desaparecen 
de nuestras vidas, por su causa. 

Soledad, vergüenza, humillación, 
desconcierto, intriga, desolación,
todo se agrega a la  pena padecida. 

Inexplicable sensación 
de abandono injustificado:
¿el dolor los ha alejado? ¿O he sido yo?

A veces creo que es el miedo de sufrir
las mismas cosas por las mismas causas, 
por ser humanos, lo que los aleja.

Parece que una enfermedad contagiosa
se hubiera apoderado de mi vida
y me volviera intocable.

Hay, es verdad, consuelo en algunas personas
fieles, constantes, amorosas y dulces,
discretas y delicadas. Esas permanecen.

Los días y las promesas se van; no el dolor.
Hubo quien dijo que jamás me abandonaría:
ese fue uno de los que no han vuelto.

¿Es temida la verdad del dolor?
¿Soy temido por padecer?
¿Dónde están quienes parecían amigos?

sábado, 12 de agosto de 2017

Penas, actitudes, cambios


Ante el dolor, te acongojas
se oprime tu pecho, te devastas;
te aniquilas, a veces,
no sabes qué hacer ante el hecho.
Otras veces, te resistes,
con enojo y violencia, tratando,
en vano, de esquivar el sufrimiento.

Luego de padecer, por tiempos y
edades distintas, por diversos motivos, 
comienzas a comprender, muy lento, 
cuál es el dolor real. O al menos, eso crees
ante ciertas circunstancias.

Frecuente es sufrir por nada,
o penar por lo banal;
cuando el pesar es debido
a una causa real, definitiva,
humanamente insoluble,
notas la diferencia
y el dolor es acuciante
por sí solo y hondamente. 

Te vuelves todo dolor y no queda
otro espacio; 
no vives: para penar sigues vivo.

La percepción cambia;
hechos, experiencias, afectos, relaciones;
no es más del modo anterior. 
Hay enorme distancia entre lo que
has sido y lo que en el dolor logras ser.
Pasan los días, se reconstruyen lentamente.
Aprendes a vivir por minuto,
como si el último fuera; ahora sabes
que así podría ser.

Aprecias cada lugar 
como si recién lo hubieras visto,
a pesar de que hace años, caminas
los mismos sitios. Eres otro, eres dolor.

La influencia del dolor es tal,
que cambia tu proceder y revive
de otro modo aquello que fuera antes
y lo que ahora sucede.
Mirada, que es dulce y triste,
se va tranformando en amor.

Te recuperas muy lento,
no vuelves a ser quien eras
los días son muy distintos:
cada uno es una espera
y también es una ausencia. 

Estás aprendiendo a ver
aquello que nunca viste
de quien ahora no está
ni volverá a tu lado.

Mas, su presencia
es completa, constante
rica, sensible.
Es imposible olvidar 
cada momento vivido 
al lado de tu querido. 

Se agiganta su persona,
en tu mente, pensamiento, emociones;
tan enorme es su ausencia.

Hay momentos en que algo
muy similar a una garra
te atenaza el pecho,
muy por dentro, muy profundo.

Sabes cómo es el dolor,
aprendes a tolerarlo,
pero no podrás jamás,
olvidar lo ocurrido
sin sentir ese desgarro,
tu compañero de vida.

sábado, 5 de agosto de 2017

Repeticiones


Cuando una y otra vez
tu acción vuelve a repetirse
y la medida es la misma
y misma la proporción,
me siento a pensar y veo
cuál es mi papel en la obra
que ambos representamos
en esta experiencia de vida
que nos toca transitar.

Deambulamos por nosotros
sin saber muy bien qué hacer,
como consecuencia hacemos
justo lo que no hay que hacer.
Sufro, y sufres, creo; nunca he 
podido saber si a ti te ocasiona
daño nuestro erróneo proceder.
Mientras, los años transcurren
y nada vuelve a ser, perdemos
toda ocasión que se ofrece
de ser felices juntos, los dos. 

¿Por qué repetimos, entonces,
este errado proceder?
¿Para qué estar lado a lado
si juntos jamás estamos?
Quisiera entender, no es fácil,
cómo podríamos cambiar;
tú, siendo un poco accesible,
yo, dejando de serlo tanto.
Cansancio de repetición,
hartazgo del mismo papel
que me toca en esta acción,
y no menos del tuyo
que es copia del anterior.

Quiero saber quién se anima
a cortar con este errar
en el que ninguno ama
y los dos sólo aprovechan
lo que les quede mejor.
Quiero saber quién decide
hablar con sinceridad,
decir todo claramente
esta vez sin calcular.
Quiero que, de una vez
por todas, quedemos libres
los dos, viviendo sin falsos
lazos, que nunca nos han enlazado
y nos impiden gozar.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Sonidos y silencios


Aquellos sonidos, esos, únicos,
con reminiscencias,
nuestros sentidos reaccionan
y la conciencia observa, 
mientras resuenan en la memoria, 
otras
sensaciones que acompañan lo vivido
con ese mismo sonido.
Y se transmiten al cuerpo las 
distintas
emociones: estremecen, adormecen
dulcifican, enfurecen, paralizan. 
Refrescan los recuerdos y vuelven
los escenarios, repletos de figuras
coloridas, variopintas, extrañas,
y conocidas;
avanzan sobre el presente y, 
en el tiempo, lo trasladan a otras
muchas circunstancias.
Misterio en los sonidos, misterio
en los silencios.
Unos como otros, hechiceros
con sortilegios;
convocan lo ido de lo vivido,
lo no visto de lo presente, lo olvidado
del pasado;
las diferencias y la similitud.
Tal vez el silencio lleva más carga
que los sonidos, sin embargo,
ciertos sonidos hacen milagros,
son desafíos.
Tan enigmático el uno como el otro,
con la respuesta que no lo es menos,
las emociones, las sensaciones,
el despertar.
Ora sonidos, ora silencios,
ambos resuenan dentro del ser
justo al lugar donde se enlazaron,
parte imborrable del existir.