miércoles, 2 de agosto de 2017
Sonidos y silencios
Aquellos sonidos, esos, únicos,
con reminiscencias,
nuestros sentidos reaccionan
y la conciencia observa,
mientras resuenan en la memoria,
otras
sensaciones que acompañan lo vivido
con ese mismo sonido.
Y se transmiten al cuerpo las
distintas
emociones: estremecen, adormecen
dulcifican, enfurecen, paralizan.
Refrescan los recuerdos y vuelven
los escenarios, repletos de figuras
coloridas, variopintas, extrañas,
y conocidas;
avanzan sobre el presente y,
en el tiempo, lo trasladan a otras
muchas circunstancias.
Misterio en los sonidos, misterio
en los silencios.
Unos como otros, hechiceros
con sortilegios;
convocan lo ido de lo vivido,
lo no visto de lo presente, lo olvidado
del pasado;
las diferencias y la similitud.
Tal vez el silencio lleva más carga
que los sonidos, sin embargo,
ciertos sonidos hacen milagros,
son desafíos.
Tan enigmático el uno como el otro,
con la respuesta que no lo es menos,
las emociones, las sensaciones,
el despertar.
Ora sonidos, ora silencios,
ambos resuenan dentro del ser
justo al lugar donde se enlazaron,
parte imborrable del existir.
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