miércoles, 16 de agosto de 2017
Grandeza, humildad
¿Cuál es la diferencia entre grandeza
y humildad?
Cada día me intriga más; aprender
cuál es el límite y si entre ellas lo hay.
¿Cuándo me anulo o me degrado?
¿Cuándo soy grande, pues no me afectan
ofensas ni desprecios? Ni los siento
como tal. He aquí el enigma.
Hace tiempo que lo indago,
no he llegado a saber qué
hace humilde: ¿es la grandeza
o lo hace la humillación?
Uno entiende las palabras
según la cultura en que crece;
lo que en mi pueblo es ofensa
en otros sitios, honor.
Se dice que ser elevado,
grande de espíritu y moral,
te convierte en portador
de esa serena grandeza.
Otros lugares del mundo
no le llaman de este modo;
sólo dicen: Es santo, compasivo
y muy paciente.
Allá, en otros horizontes,
se dice de ellos, humildes;
en otros rincones lejanos
sólo se disfruta con ellos.
Mientras, en algunos lugares
dirían, es un fracasado, un perdedor;
nada se anima a enfrentar
ni tiene agresividad: ¡este jamás triunfará!
Entonces, ¿cuál es cuál?
Dependerá del lugar
donde te toque nacer
y de allí, vendrá el saber.
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