jueves, 30 de agosto de 2018

Qué he buscado


Cuánto camino hecho, 
sin hallar lo que he buscado.
Tampoco puedo saber 
qué he estado buscando,
tampoco puedo buscar
si sigo en la misma senda. 

Tengo esa sensación 
de estar caminando lento,
o de no estar caminando;
siento que pasa a mi lado
una huella verdadera
que intenta llamar mis pasos. 

Me he empecinado en ver
lo que nunca ha existido;
qué quiero y qué no quiero
sigue siendo un enigma
que no puedo resolver
si sigo en la misma senda.

Si ya sé que no lo sé,
por qué sigo caminando
sin variar mi derrotero,
sin probar en otro rumbo, 
sin mirar hacia otro lado,
sin detener mi vagar.

Cuando la muerte me llame,
(ella sí sabe el camino),
habré de llorar mi error
pero ya será muy tarde;
no tendré más solución: 
ella habrá de llevarme 
por un sendero distinto.

lunes, 27 de agosto de 2018

Minimizado


Fue fugaz la visión de mí mismo:
allí estaba, de espaldas, parado,
escondido;
un caldero repleto de flores,
tapaba mi ser, tapaba mi todo,
nada era, y así se sentía.

Contemplaba aquella figura,
diminuta, cuyo cuerpo
semejaba el de un niño,
siendo yo, como ahora soy,
un adulto,
quien en ese cuerpo habitaba. 

Era cruel la certeza
y estaba a la vista:
debía esconderme,
hacerme pequeño,
buscar un lugar 
que me ocultara.

La penumbra que allí
me rodeaba, hacía la escena
aún más dolorosa y más vergonzante;
humillado, mirando al suelo,
buscaba la forma, porque no lo era,
de no ser de ninguna manera.

He soñado


Otra vez he soñado contigo, y recuerdo,
que estabas presente y muy viva;
eras joven, dulce y delicada,
frágil; ignorante de lo que sucedía,
confiada en mi mano que te conducía,
sin imaginar 
que yo, frágil como tú,
tampoco el camino sabía.

Veía que íbamos juntos,
largos caminos tan desconocidos
y tan solitarios;
había esquinas confusas,
bifurcaciones que yo no entendía.
Pero, tú, tu mano en la mía, 
eras tan confiada y nada temías,
creías que yo era seguro y te protegía.

Hablábamos, íbamos juntos, 
caminábamos, ciegos,
hacia un destino que no existía,
lleno de obstáculos,
tropezando, pero siempre juntos.
Hasta que, 
envueltos en densa penumbra,
no sentí tu mano que estaba en la mía,
y, desesperado busqué tu presencia,
aunque siempre supe que no estarías
que ya no te hallaría y  así acabaría. 

viernes, 24 de agosto de 2018

A vosotros


A vosotros todos, 
quienes me acompañan,
a aquellos, 
que mi voz escuchan
aun desconocida pues no la
he emitido, 
ni estoy tan cerca
que puedan oír. 

A vosotros todos,
que pensáis conmigo,
que reflexionáis
lo que reflexiono
sin saber quién soy,
ni yo, 
quiénes sois vosotros. 

A vosotros todos,
dedico este tiempo
que es nuestro tiempo
habitando juntos
aunque no lo estemos,
por estar "aquí".

A vosotros todos,
cuyos rostros no he visto
ni jamás veré,
y a pesar de ello,
ocupáis mi mente
y mi corazón
y me hacéis sonreír.

A vosotros todos,
pequeño homenaje,
mi agradecimiento,
mi afecto;
este pedacito 
del día que tengo
y que con vosotros 
quise compartir.

jueves, 23 de agosto de 2018

Temor y coraje


Cuando los tiempos apremian,
cuando los corazones se incendian,
cuando las decisiones urgen,
al unísono llegan los temores
y se requiere el coraje
que al guerrero hace brotar.

Saldrá muy de madrugada,
pies ligeros, sienes martilleantes,
fiebre ardiente en su frente,
cabeza que va a estallar;
ya no habrá quien lo detenga,
su lucha habrá comenzado,
a la victoria lo va llevar.

Su gran amor le reclama
y no más le va a esperar:
ella parte en la mañana
y nunca regresará.
Entonces, ¿qué más necesita?
Su coraje y nada más.
Vencerá, al fin, sus  temores
peligros le aguardarán,
pero su amor vale todo 
y es la hora de marchar.

Allí la encontré

Era muy niño
aquella vez, entonces la encontré.
Ella era anciana,
de gran tamaño y larga vejez.
Yo, estaba extraviado,
(y lo sigo estando desde aquella vez)
Aquel día, ella, inmutable,
me sostuvo firme y me protegió.
Mis manos pequeñas
a ella se aferraron y allí me quedé.
Sentía en mi espina
su pétrea firmeza, y en ella confié.

Pasó mucho tiempo;
me sabía perdido, pero me encontraba
en ese lugar que se sabe propio.
Sereno y seguro decidí esperar,
alguien, en breve, me podría hallar. 
Le daba mi espalda, yo confiaba en ella,
nunca antes tan confiado estuve:
Ella era mi piedra, le pertenecía,
eso lo supe desde aquella vez. 

También he sabido
que es preciso hallar ese rumbo nuevo
que me ha de llevar a ese lugar, 
donde me he sentido como en mi hogar,
donde pertenezco, donde debo estar,
donde he sabido  de dónde he venido
y hacia donde voy.

domingo, 19 de agosto de 2018

Preguntas



Me pregunto si el horror del dolor y su efecto,
en el humano harán mella para que 
algunos cambios en ellos produjera.
Me pregunto y me intriga,
si la vida es posible sin dolor
y si se podría disfrutar sin
haberlo conocido.
¿Cómo saber la diferencia?
 
Me pregunto si he podido ver a otros
sufrir, sin contagiarme de su pena y
cómo habrán vivido su experiencia;
si en ellos hubo paciencia,
calma, serenidad y obediencia.
Me pregunto si todos padecen
o sólo aquellos a quienes les cabe
sufrir en esta tierra, los dolores
de la tierra. 
¿Es que hay quien no ha sufrido?

Me pregunto si tanto dolor insoportable,
produce la muerte irremediable, o en sí
misma la muerte es el remedio
al dolor que nunca acaba.
Me pregunto si el padecer es
natural y para qué apareció
en estas pobres, limitadas vidas.

Me pregunto, y aún no tengo la respuesta
ni creo alcanzarla nunca,
si en medio del dolor también se ama,
si se puede nacer a un nuevo amor,
o morir a uno que antes había sido. 
Me pregunto si es momento de profundidades,
o sólo se padece, y para nada más queda lugar. 

Me pregunto y vuelvo a preguntarme,
qué estoy haciendo en este mundo,
con mi vida y con la de los demás,
mientras dejo que los días transcurran
sin nada resolver, de lo que en verdad
quiero saber y no entiendo.

Y al final, cuando me vaya de este mundo,
sé que me habré ido sin saber 
de estas preguntas las respuestas,
ni de ninguna otra cosa que de verdad
me importe, pues estoy seguro,
a estas alturas de mi vida,
de que no las hay aquí, 
no las ha habido, ni las habrá jamás; 
que aquí habremos estado sólo
para preguntar, si el espíritu, con preguntas, 
alguna vez y desde su lugar,
nos hubiera inquietado.

domingo, 12 de agosto de 2018

Dolor de amante


Sufres, y no entiendes
por qué no te ama
esa elegida de tu corazón
¿Qué puedo decir?

Llora tu alma,
está acongojada:
nuevos desprecios 
abrieron tu herida.

No sabes qué hacer,
qué actitud  tomar,
qué más inventar;
el amor te arrasa.

Le ofreciste todo,
todo desechó;
ella no te ama,
¿qué puedo decir?

No puedes creerlo, 
cada día es peor,
no llega el olvido 
que tanto esperabas. 

Tú crees a veces
ya no recordarla,
de ti alejarla,
ya no sentir más...
¿Qué puedo decir?

Aleja esa idea,
eso no es posible:
contigo estará
hasta tu final.

Lo lamento amigo,
eso es lo único
que siempre he visto
No habrá remedio
para este dolor.

Olas


Arrasan mis costas,
arenas revueltas, 
vaivenes violentos,
tormentas heladas,
lluvias y granizo,
golpean y estallan,
furiosas, rebeldes,
vienen y se van
una y otra vez.

Son parte del mar,
como si ellas fueran
soldados del agua
que hacen la guerra,
que empuñan las armas,
que destruyen todo,
que asuelan las costas,
que todo revuelven,
que en un instante
todo lo transforman.
 
Castillo y refugio,
en mi alto alcázar, 
allí en mi montaña
creía tener; ¿a qué he venido?
Miro hacia lo lejos,
pretendo alcanzar
ese sol radiante, ahora lejano,
esa calma rasa desaparecida en este agitar.
Se desata en mí, como inevitable,
otra tempestad que levanta oleaje,
el violento oleaje de mis emociones.

Las olas irrumpen,
todo lo bañan,
inundan rincones
ya sin protección,
rotas las barreras
de la contención,
otra vez arrasan
y de nuevo nace
en mí esa furia
que quiero evitar.

Olas que arrebatan
la  paz obtenida
revueltas, violentas,
presentan batalla
y no quiero guerrear
con ninguna más;
mi vida termina,
quiero irme en paz. 

Ahí vuelven las olas,
en mi orilla estallan,
trato de alejarme,
me pregunto, incrédulo,
por qué he venido,
la montaña espera,
ese es mi lugar.
Giro y me retiro, 
el ruido se apaga,
allí la diviso, 
allí he de estar.

lunes, 6 de agosto de 2018

Y otra vez...

Y otra vez apareciste en mis días, 
simulando nunca haber partido
de mi lado, sin explicación ni causa. 

Y otra vez he comenzado a sentir
la misma desazón que tu ser 
me ha producido siempre.

Y otra vez está esa presencia
que más que presencia
es ausencia.

Y otra vez esas promesas, 
toda esa carga de volátiles
palabras sin sentido.

Y otra vez, pero cada vez más
claramente, he visto que tu cercanía
sólo es más ausencia y lejanía.

Pero esta vez, desde otro plano,
he visto viendo, sin engaño,
claramente.

Y otra vez, pero esta vez es mía la certeza:
te he dicho adiós sin acercarme ni tocarte,
envuelto en mi refugio que es de piedra, como yo. 

Y otra vez, te he visto alejarte
vencida, con tu cara vacía, los ojos sin reflejo,
sin entender por qué, ya no te pertenezco.

domingo, 5 de agosto de 2018

Laderas, allá voy



Palabras que la vida 
regala y cito aquí, por necesarias,
por completas, por bellas, por exactas,
para explicar un poco más
lo que siento en esta última etapa
de mi vida y por ello,
soy tan afortunado.
Esas palabras a las que acudo,
no con el acierto que quisiera
sino con el que he podido.
Ellas habrán de ayudar
para darle alguna forma
a lo que no puedo decir,
y lo sé, de la manera adecuada...


...Laderas que son regazos,
faldas donde descansar
después de tanto andar.
Conducen hacia lo alto,
caigo a los bajos, por los que vago 
hasta volver al comienzo:
subir la cuesta que tanto cuesta
que me llama inevitablemente,
y donde sé que pertenezco.

Estoy afirmando mis pasos;
no quiero un nuevo descenso,
desandar estos senderos
difíciles y escarpados
que me ha tocado sortear,
en los que mucho he caído, 
hube estado herido, casi hasta morir,
y sin embargo, aquí estoy, 
andando tu ladera, 
persistiendo en la fusión.


Laderas, allá voy,
con afán y decisión,
cursando este anhelado viaje
que me llevará a la cima,
al gran encuentro
buscado, al definitvo encuentro,
a ese abrazo final,
y, por fin, seré parte de ti
como tú lo eres de mí
y "otra vez seremos como Dios"
siempre uno, solo, indiviso,
expandido ilimitadamente.