domingo, 5 de agosto de 2018

Laderas, allá voy



Palabras que la vida 
regala y cito aquí, por necesarias,
por completas, por bellas, por exactas,
para explicar un poco más
lo que siento en esta última etapa
de mi vida y por ello,
soy tan afortunado.
Esas palabras a las que acudo,
no con el acierto que quisiera
sino con el que he podido.
Ellas habrán de ayudar
para darle alguna forma
a lo que no puedo decir,
y lo sé, de la manera adecuada...


...Laderas que son regazos,
faldas donde descansar
después de tanto andar.
Conducen hacia lo alto,
caigo a los bajos, por los que vago 
hasta volver al comienzo:
subir la cuesta que tanto cuesta
que me llama inevitablemente,
y donde sé que pertenezco.

Estoy afirmando mis pasos;
no quiero un nuevo descenso,
desandar estos senderos
difíciles y escarpados
que me ha tocado sortear,
en los que mucho he caído, 
hube estado herido, casi hasta morir,
y sin embargo, aquí estoy, 
andando tu ladera, 
persistiendo en la fusión.


Laderas, allá voy,
con afán y decisión,
cursando este anhelado viaje
que me llevará a la cima,
al gran encuentro
buscado, al definitvo encuentro,
a ese abrazo final,
y, por fin, seré parte de ti
como tú lo eres de mí
y "otra vez seremos como Dios"
siempre uno, solo, indiviso,
expandido ilimitadamente. 

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