Cuando tu nombre digo, los labios me quema
Cuando tu nombre digo, el corazón se inquieta
Cuando tu nombre digo, mi ser se arrebata
Cuando tu nombre digo, no queda lugar para otro nombre.
Tu nombre, en mi voz se tiñe de colores
Te nombro, y mi rostro se llena de luz
Tu nombre, en mi pecho, lo llena y lo ahoga
Tu nombre, en mi alma, la enajena y es tuya.
¿Qué tiene tu nombre, amado mío?
¿Qué tiene tu nombre sino magia?
¿Qué extraño sortilegio trae tu nombre
que una vez dicho convoca eternidades?
Cuando tu nombre digo, amor mío
soy completa, pues sin tí y sin tu nombre
nada existe, y menos yo.
Pues tu nombre, amado mío, ¡es amor!
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