miércoles, 23 de octubre de 2013
Juegos
Como juega el viento con un jirón de tela
enganchado en una rama seca,
así los días de la vida juegan con nosotros
y los vaivenes dolorosos de su movimiento,
incesantes, conmueven los sentidos vapuleados
igual a aquel jirón tan sacudido.
Juega el viento y no cesa, y el jirón de tela,
indefenso, se agita al ritmo que el viento poderoso
imprime en su soplo, y se retuerce inerme
ante el ímpetu que lo revuelve sin parar
de los modos más inciertos.
Juegan los días de la vida con nosotros
y nos arrastran a sus azares,
y nosotros, indefensos frente a ellos, (tal como el jirón),
resistimos con las fuerzas que tengamos,
que no son suficientes, ¡y nos agotamos!
El viento sopla y la vida arrecia
y el jirón y nuestra vida, soportan ambos,
las arremetidas que sólo acabarán cuando
el jirón se rompa y se desprenda de la rama,
destruído, y caiga, del todo ya vencido,
y la muerte, por fin, acabe con la vida.
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