lunes, 14 de octubre de 2013

Sin respuesta


¿Qué ocurre que no  hay respuestas?
Miro y remiro hacia dentro, y parece
hueco estar, hueco y profundo abismo
donde nada puedo hallar.

¿Qué pasó con mis respuestas?
Antaño solía explicar con gran elocuencia
y fasto, todo aquello que inquietaba
y que  producía malestar.

¿Qué pasa que hoy estoy mudo?
Huero de palabras, ¡estupefacto estoy!,
sin poder articular la más mínima respuesta,
como si ya no tuviera, la letra que solía tener.

¿Qué pasó con mi entereza?
Antaño era un hombre íntegro
hoy soy añicos dispersos;
¡respuestas no he de tener! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario