martes, 14 de enero de 2014

Disquisiciones

Si me dieras a beber 
de  tu querer,
¡y de corazón me lo dieras!
 Si me dieras tu querer
 De puro amor me lo dieras.


Si me dieras tu querer 
no me dirías que se agota 
Si tus palabras no fluyen 
serían tus besos reemplazo 
y elocuencia tus caricias.   

 Si me dieras tu querer, 

no haría falta nada más 
que tu boca en la mía,
todo tendría color;                     

y mi vida cambiaría.

Tal vez no sea verdad

que seré feliz contigo
pero, ¡qué cerca estoy
de serlo si a mi lado tú estás
y a mi cuerpo tú te enlazas!

Mientras no estés como anhelo,

no sabré la diferencia:
Si hasta ahora he fantaseado,
o si tú eres mi certeza.

¿Será todo una ilusión
y no habrías de ser tú
quien felicidad me diera,
y sería mi corazón, 
quien debiera proveerla?

¿Cómo saber la verdad

si mi mente se obnubila
y mis ojos quedan ciegos
porque deslumbrada estoy?

Y lucha mi razón y pierde

por mi ebriedad permanente,
todo el tiempo arrebatada 
entre locas sensaciones,
inmersa en pasión y entrega.

Y me vence este amor
aunque tú no lo respondas;
que soy tu presa sin serlo
y tú, ni siquiera sabes
que entramada en ti estoy.

Y no dejaré de estar

pendiente de tus miradas
de tus besos, de tu abrazo.
Ese ha sido mi destino
y no pienso desafiarlo.

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