Ella, soñaba con la muerte amiga en un día lúgubre, su amante ausente. Ella deseaba más que vivir morir serena. Y entre sus labios, murmullo suave, una plegaria queda ¡Morirme quiero! Y lo decía sin pena. Mas, hoy que muere, el amado a su lado, murmura con esfuerzo y ruega por la vida y dice, conmovida, ¡Morir no quiero! ¡Ay, quedarme a tu lado! Sus manos, débiles intentan la caricia Su amado, silencioso, contempla su dolor Ayer quería morir, hoy vivir quiere Humana inconsistencia, vanas veleidades. Un día se clama por la muerte Al otro, se pide por la vida Ni una ni otra responden al capricho Y es su antojo y tiempo, un sino inalcanzable. |
sábado, 25 de enero de 2014
Un día sí, un día no
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario