domingo, 28 de agosto de 2016
La tristeza
Esa densa emoción
que nos invade,
inunda y ahoga: La tristeza
¿Por qué llega y se instala
en nuestro día y a veces,
perdura? ¿Cuál es la real causa?
Todo nuestro ser se resiente;
sentimos agotada el alma
y deshecho el cuerpo, como
destrozado; jirones de vida
casi visibles, como si un
gigante hubiese desparramado
de un manotazo, las piezas que
componen el rompecabezas
que somos.
Nos arrastramos esos días
No caminamos, y por momentos,
quedamos inmóviles, paralizados.
Gran insastisfacción, desagrado
y hartazgo.
Todo pasa a nuestro lado
y nos deja indiferentes o
enojados, peor aún, aumenta
la tristeza que ya nos habitaba.
Ansiamos dulzura porque todo
es amargura, y cuando nos roza
la compasión, no nos consuela,
entonces lloramos, interminablemente.
Afortunadamente, estos días pasan,
como todos los demás
y como la vida misma.
Luego, ya repuestos, nos
preguntaremos qué habrá sido
aquello que tanto ha dolido
y ni siquiera lo recordaremos,
ocupados de nuevo en el diario
desafío de vivir.
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