Voces incesantes acosando
mi mente.
Culpas y más culpas, inolvidables,
torturantes, siempre frescas en su horror.
Acusaciones inmisericordes:
acusan con razón y condenan sin piedad.
En medio del silencio
suenan con fuerza y claridad.
¿Cuándo van a acabar?
En medio de este estado
es imposible vivir.
Cada culpa reclama su pago
y seguro cobrará.
Tengo como único bien
esta vida que he vivido.
Con ella he de pagar:
quiero la deuda saldar.
En paz con todo quedar,
¿llegaré a bonanza tal?
El camino ha sido largo
y sigue siendo fatal.
Cada día transcurrido
agrego una culpa más.
Quiero quedarme muy quieto,
a nadie nunca más dañar.
Llega la noche y comienza
la rueda de acusaciones.
Quiero la paz en mi alma
¿cuándo será ese momento?
Dan vueltas en mi cabeza,
duelen en mi corazón.
Las culpas arrecian, duras,
provocan gran conmoción.
Despierto antes del alba
y para mí no brilla el sol.
Estoy siempre en el banquillo,
entre los reos el peor.
Soy mi juez, y temo la decisión,
¿quién sino yo sería, de los árbitros el peor?
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