martes, 24 de octubre de 2017

Vida humana, vida natural


En cada día que pasa
alguien muere y lloramos,
desconsolados, su partida:
no aceptamos la muerte;
sin saber que en cualquier parte 
que se encuentre, estará en su sitio.

Ante esa muerte,
la naturaleza, impertérrita,
brilla en todo su habitual
reinado de majestuosa grandeza;
imperturbable, bella, indiferente,
como la eternidad misma. 

La vida humana también es natural
sin embargo, la miramos 
con deferencia especial;
tiene  ciclo y plazo corto,
que no hemos querido aceptar.

Aunque somos parte de ese maravilloso
Universo, rechazamos ser finitos, sin ver
que soles, planetas, galaxias, lo son,
pero este conjunto ordenado de 
células que somos, se resiste a morir.

Me pregunto si será, porque brevísimo 
es el tiempo otorgado
y todo queda por saber y conocer;
carencia irremediable de completitud
ante la imponencia en derredor.

Incomparable es esta vida,
impensada e inédita cada una es,
original e irrepetible en su 
curso y acción, vivida y coloreada,
a veces, con única pasión.

La Tierra es vientre acogedor,
también es tumba recoleta.
Ella permanece un poco más;
nos despide por millares
y recibe multitudes siglo tras siglo. 

Vida, todo vida es,
sin precio, sin medida,
sin distingos, para todos es
oportunidad especial de aprender,
etapa singular, ¡tan natural 
como la naturaleza es!

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