¿Qué será lo que me lleva
a repetir tu relato,
sueño mío?
¿Para qué aparecen esos
rostros conocidos
de otros sueños?
Con las mismas actitudes,
son los mismos personajes,
mismas amenazas, reproches,
errores muy repetidos,
despierto, entonces, estremecido
ante estas ¿mismas lecciones?
¿Qué nos une?
¿Qué parte de mí ellos son?
No dudo que me componen,
son porciones de mi ser
que no quiero ver despierto.
¿Cuándo estaría despierto?
Cuando sueño soy real,
eso, de sobra lo sé,
pues, parte de mí se oculta
ante el brillo del sol.
Me pregunto, sin respuesta,
cuál es mi vida real:
¿eso que soy cuando duermo,
o lo representado al sol?
Cuando mi sueño repita
preguntaré dentro de él:
¿Quién os envía?
Esperaré en sus palabras
aquello que necesite
para más no simular.
Si no fuere respondido
como ha sido tantas veces,
¿qué me queda por hacer?
Esperaré a que vuelvan
ya que seguro lo harán.
Aceptaré correcciones,
aprenderé las lecciones,
sin dejar pasar más tiempo.
Hubo algo entendido:
necesito estos cambios
por mis sueños ofrecidos;
no podría saberlo nadie
mejor que mi propio ser.