Abatido, los pensamientos oscuros
pueblan el ser sin ser permitidos,
se cuelan, invaden, abruman,
inquietan; son pertinaces,
socavan el ánimo.
Marcan su huella,
atraen más dolor;
el aire no alcanza
para suspirar...
Tribulaciones,
son garras filosas
destrozan el alma,
se adueñan del tiempo,
impiden vivir.
Mas, cuando se van,
llegando el alivio,
vuelve el brillo del sol,
color de los días,
alegre talante,
fortalecido el ser.
Tribulaciones:
como llegan se van,
así de pronto
hacen presa, devoran,
pero no consiguen estragarlo
todo; teniendo paciencia,
siendo en la fé constante,
se pueden vencer.
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