lunes, 11 de octubre de 2021

Buscar las causas

 

"En la conversión y en la calma

 está la salvación de ustedes;

 en la serenidad y la confianza

 está su fuerza”. Isaías

 

Pido permiso, humildemente

Quiero decir lo que siento

Quiero expresar leal y verazmente

aquello que mi alma padece.

 

Es muy honda la pena:

Haber conocido el amor

el respeto, la bondad

hacia mí antes dirigida

me lleva a distinguir, hoy,

el trato opuesto.

 

¿Cómo haré para soportar

este inexplicable dolor?

 

Inesperado, tal vez injusto,

ignoro su causa, la raíz,

cuándo habrá nacido este odio…

 

Quizás es la respuesta merecida;

habría sido yo el primero en odiar

Luego… la vida, como un río, continúa y,

en su cauce todo lo hecho se acumula,

produce el resultado indeseado, ¡ay!

 

Qué dolor paga la deuda

Parece tan injusto, inmerecido…

¡Ah!, si pudiéramos saber

acerca del efecto que vendría,

de la revancha que en la vida

llegaría, a su debido tiempo, inevitable.

 

¿Si así no fuere?

¿Quién podría explicar

cuál es la causa de ese odio,

enconado y persistente

hacia mí manifestado?

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