He visto, sumergido
en tristes cavilaciones,
esas viejas imágenes,
pálido e indigno intento
de reflejar, sin conseguirlo,
tu magnífica presencia.
Cómo podría una copia
siendo apenas un remedo,
representarte.
Cómo podría traer
de nuevo a nosotros
esa
completísima, plena,
e incomparable compañía.
Esas imágenes
fueron guardadas
en un impulso vano;
creer que tenerlas
era igual a recordarte,
¡qué error!
Contemplar esas imágenes
me hunde muy profundo
en gran melancolía.
Había pensado
que podría sonreír
al verte retratado.
Lejos de ello, me he visto
aún más apenado:
solamente supe cuán
grande es el espacio
que en nosotros
ocupabas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario